martes, enero 04, 2011

Femicidio.

Rafael Guevara

Recuerdo tus cabellos,
en otoños de rojos tonos,
en mi almohada, la piel salada.


Extraño tus sonrisas,
cómplices en las carencias,
ruidosas durante el día.

Eras mía, solo mía,
nada mas que mía.

Ahora te miro destruida,
con la cara rajada,
con la piel cortada.

Esta fiebre comenzó,
cuando te miraron,
esta locura estalló,
cuando te alabaron.

Eras mía, solo mía,
nada mas que mía.

Si te maté,
fue porque lo merecías.
Si tu cara te corte,
fue porque te la miraban,
y ella sonreía.


Que ya llegan policías,
todos vienen a buscarme.
Que estoy loco,
porque te mato
que tú te mueres
y por esta celosía.

Eras mía, solo mía,
nada mas que mía.

Tus manos están frías,
y los ojos rebalsados
de miradas y caricias.

Los cristales esparcidos,
rompen mis pies.

Los hilillos de sangre
recorren los caminos,
de todos los dias.

Eras mía, solo mía
Nada mas que mía.

Solo quedan en mi almohada
tus cabellos tonos rojos,
piel salada.

RGHBG  03122010

1 comentario:

Mónica dijo...

Esta poesía me sigue apretando la guatita, igual que la primera vez que la leí, y la he leído varias veces, para explicarme, porque me golpeabas.